Disfunción del Tibial Posterior

Músculo Tibial Posterior

Se trata de una patología muy común y que como podólogo en Málaga frecuentemente tratamos en consulta. En el ámbito deportivo son muchos las presonas aquejadas de este tipo de dolencias, y dentro de ellas englobamos todas aquellas patologías que afectan al músculo tibial posterior.

El músculo tibial posterior nace en la mitad de la cara posterior de la tibia, su tendón rodea el maléolo tibial y se inserta en la cara plantar del escafoides, las 3 cuñas y la base de los metatarsianos II, III y IV.

Este músculo produce como un estribo que actúa como elemento sustentador de los arcos plantares, pero a su vez, si es débil y no soporta las cargas impuestas, puede traernos más de un quebradero de cabeza.

Causas de la patología:
1.Traumáticas: Cuando recibimos un traumatismo directo o indirecto. Son poco frecuentes.
2.Inflamatorias: Generalmente asociadas a otras enfermedades como artritis reumatoide y otro tipo de artropatías.
3.Sobrecargas: Son las más comunes y están asociadas generalmente a un aumento de los movimientos pronatorios en el pie, directamente relacionados con el caminar, correr y saltar, y en ocasiones con el sobrepeso del paciente.

Síntomas:
Cuando el paciente acude a consulta del podólogo suele referir dolor en la parte inferior de la pierna o debajo del tobillo, de inicio cuando llevamos un rato de actividad deportiva. Los síntomas pueden incluir dolor, hinchazón y aplanamiento del arco del pie.

En la exploración física es normal el dolor a la palpación en la región retromaleolar medial del tobillo con irradiación hacia la inserción en el pie.

Diagnóstico:
•Es fundamental realizar una minuciosa exploración física para determinar la patología y un estudio de la pisada para poder determinar la causa.
•Pruebas complementarias: Rx, ecografías y resonancia magnética.

Con ello podremos llegar a un diagnóstico diferencial entre la tendinitis, tendinosis, tenosinovitis y periostitis tibial.

Tratamiento:
Como tratamiento inicial está indicado la utilización de soportes plantares hechos a la medida del paciente (plantillas), toma de antiinflamatorios por vía oral, reducción de la actividad a niveles mínimos, vendajes, el trabajo con el fisioterapeuta y los ejercicios específicos de estiramientos.
Si el tratamiento no resultare efectivo, podemos recurrir a la infiltración de medicamentos y como último recurso siempre nos quedaría la cirugía.

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